Continuamos. Buscando nuestra estrella: Más puregon, más menopur…

Cazando estrellas, ilustración de Duy Huynh

Cazando estrellas de Duy Huynh

Tenía pendiente seguir con la historia.  Dejé de lado el escribir porque durante el tratamiento era muy doloroso, era recaer en la tristeza que me invadía en cada revisión, tras cada consulta y conversación con los médicos así que procuraba dejarlo de lado, no revivir lo que horas antes me había herido.  Prefería esconderme en una esquinita de casa, a oscuras y procurar no hundirme del todo.

Dejé de escribir tras el primer control, fue el martes 3 de marzo.  Ese día fue un autentico asco, el ginecólogo que me toco en ecos fue poco empático, he de decir que fue el que valoró en primera instancia nuestro caso y nos dijo que de confirmar todos los análisis con los que nos habían derivado teníamos poco que hacer, pero que repetiría pruebas por si a caso.

Bueno pues el día 3 de marzo al hacer la eco, me dijo seco, sequísimo que no se veía absolutamente nada, que esperaba hasta el siguiente control a ver si aparecía algún folículo, pero que tras 4 días pinchándome 225 de puregon y 75 de menopur no ver nada… Dios qué disgusto! Menudos lloros al salir de consulta.  Ir sola a esos controles es todavía más devastador porque cuando tienes malas noticias no tienes unos brazos en los que derrumbarte, no tienes una mano que apretar, ni alguien por quien intentar encontrar esas fuerzas que todas tenemos escondidas para los “por si a caso”.  El ginecólogo me regaló un control más, no suspendió con un solo control, esperaría al viernes 6 de marzo para valorar si se podía seguir adelante o no.  La verdad es que yo ya tenía la cancelación en la cabeza… Desde que me visitaron por primera vez no me habían dado esperanza ninguna así que era algo que tenía que ir asimilando… No iban a reaccionar, estaba seca, me sentía muerta por dentro.

Seguimos con los pinchazos, puregon, menopur y el viernes, antes de analíticas y eco un orgalutran a las 7 de la mañana.  El viernes, en la sesión de eco, había una ginecóloga, ella fue más empática, al ver me estado de ánimo me dijo que iba lenta, que aunque era mucha medicación yo iba muy lenta pero que eso ellos ya lo sabían y que yo también sabía que no respondería como una chica sin problemas de reserva.  Me lo habían explicado, sí, pero pensé que de todos los antrales que ven al inicio del ciclo salen ovocitos y NO… No funciona así… Salí súper contenta porque se veían 4 folis, CUATRO.  Increíble, ya sé que es una caca de respuesta pero para mi era la leche, de cero a cuatro folículos era un milagrito.  Tenía que volver el domingo 8 de marzo, seguiría inyectándome 225 de puregon y 75 de menopur a la noche y por las mañanas el orgalutran.

Ahora lo veo como un milagro, el haber tenido 4 folis a la vista de la gine que hizo esa eco (me daba la oportunidad de no cancelar el ciclo y de no ser expulsada de intentos en la Seguridad Social, respondía poquito pero había algo de respuesta), en su momento me pareció un desastre.   Me comparaba con chicas con una respuesta normal y yo me veía sin opciones al tener esa respuesta, no era capaz de asimilarlo, de ser consciente de mi realidad.

El domingo 8 de marzo subimos a consulta, a esta sí vino mi pareja conmigo, por lo menos tenía una mano que agarrar en la sala de espera.  Me toca pasar, hacemos eco, analíticas no porque en la Seguridad Social los domingos las extracciones como que no si no son por urgencias.  Así que sólo había eco ese día.  El ginecólogo, otro diferente a los anteriores, dice que se ven 3 folis viables, el cuarto se quedó pequeño… había dos más o menos similares de tamaño y otro un poco más crecido.  Conclusión, dejaba de inyectarme ya puregon y menopur y a las 21 de esa misma noche me inyectaría el ovitrelle, descansaría de pinchazos el lunes y el martes a las 8 de la mañana debía estar lista para ingreso para hacer la captación.

Estaba súper feliz, había llegado a la punción.  Os parecerá una chorrada pero para mi era todo un logro, quería llegar a punción, quería que pudieran intentar hacer la ICSI, necesitaba la oportunidad, no era capaz de procesar tanto dolor, no era capaz de asimilar que tras años de búsqueda, de estar controlada por gines, endocrinos que de repente un especialista en reproducción asistida me dijera que ya era imposible, que era verdad esa escusa que daba a las vecinas de mis padres que me preguntaban para cuando un niño, que era cierto que era mayor, que se me había pasado el arroz.  No era capaz de bajar los brazos y buscar otro camino.  Sabía que lo había pero yo quería esta oportunidad, quería llegar hasta el final, quería darle esa oportunidad a mi cuerpo, sin llegar al final del camino no contemplaba la opción de decir  que era cierto, que por ahí no había salida, por ahí no llegaré jamás a destino.

“La oportunidad a menudo viene disfrazada en forma de desgracia o derrota temporal”  N. Hill

Bienvenida pequeña

El post de hoy es para Pitufina y para su mamá (@sermadrepor1vez o @mipitufinayyo).  Desde aquí quiero agradecerles a las dos demostrarme desde un principio que se podía, que era posible lograrlo.

Conocía a @sermadrepor1vez en Twitter, cuando yo comenzaba el tratamiento, cuando empecé con los pinchazos y volvía de mis primeros malos controles por esa respuesta tan pobre que tuve, ella lograba su ansiado positivo con dos embriones transferidos.  Ella fue mi espejo, me enseñó lo que yo no era capaz de ver en esos momentos tan negros. Me mostró sobre sus carnes que aunque las estadísticas jugaban en contra nuestra era posible un positivo sin tener 10 ovocitos, sin tener embriones congelados para un “por si a caso”, jugando al TODO O NADA se podía lograr.

Su positivo, que Pitufina se quedará agarradita a mamá y se hiciera notar en esa Beta tan ansiada, fue un subidón, podía ser yo la siguiente, podría seguir sus pasos, puede que yo también logrará estar en la parte más pequeña del porcentaje con el que jugaba.  Podría ser que aunque no tuviera un montón de boletos para el sorteo a mis dos boletitos chiquititos, desgastados también les podía tocar el premio.

Los miedos llegaron después… las experiencias anteriores nos dejan heridas internas que muchas veces cuesta tanto cerrar, tenemos miedo a que nos rocen y se abran a que nos vuelvan a herir justo en el mismo lugar.  No pasó, Pitufina estaba ahí, estaba muy bien agarradita, estaba latiendo fuerte, marcándole un nuevo compás vital a mamá.  ¡Qué alegría!  Como ella era mi espejo, tengo que decir, que yo también pasé miedo en mi primera eco… tenía un miedo loco a que no hubiera nada dentro del saco, pero, igual que ella salí en una nube al escuchar a mi pequeñín.

El embarazo ha ido pasando, con sus más y sus menos.  Lo peor han sido los miedos que a todas nos inundan a que algo vaya mal. Hay que ver lo que es la infertilidad, un embarazo buscado durante años y años que por fin se consigue y que no se puede disfrutar por estar sobre informada, porque hemos leído tantas malas experiencias, tantos casos tan tristes, tantas pérdidas, tantos hijos no nacidos que aunque te digan que por fin lo has logrado, que lo has conseguido y puedes disfrutar estos meses es mentira, no disfrutas, vive s con el corazón en un puño, sin conectar del todo con tu peque porque no sabes cuanto va a durar este momento.  Además cómo no asustarse si Pitufina era muy tranquilita y, claro, mamá se asustaba,  ecos morfológicas, doppler… A mi ver que a ellas no les pasaba nada, que sermadre iba sorteando sus miedos, angustias me ha ayudado mucho, porque siempre ha ido por delante de mi y con su experiencia he logrado tranquilizar los míos.

Llegada a la recta final del embarazo, todo se complicó un poquito.  Pitufina estaba cruzada y con vuelta de cordón al cuello así que lo mejor para las dos era programar una cesárea.  Otra vez los miedos, ¡qué tormento!  Es duro ver que has sido incapaz de lograr tener un bebe de esa forma que para tantas es tan sencilla, sí, esas de “a la primera” o tras varios meses de búsqueda.  Es duro que tu peque no sea un bebe “made in home”, que has necesitado ayuda para poder llegar hasta tu estrellita porque solos no erais capaces de alcanzarla, que gracias a los duendecillos  vestidos de verde habéis alcanzado ese cordón del que tirar y bajar vuestra estrella a casa.  Si todo esto es duro, es complicado ver que también vas a necesitar que abran la puerta por ti.  Es duro necesitar que la abran para poder por fin cruzar miradas.  Pero tras los primeros miedos, ella ha vuelto a tranquilizarme, han abierto la puerta por ellas pero lo importante no ha sido la puerta por la que ha venido a este mundo Pitufina, lo importante es lo que ha unido para siempre, a unos papás con su estrellita por fin.

Gracias @sermadrepor1vez por ser mi espejo, por ir por delante de mi y mostrarme el camino. Ver que ayer por fin Pitufina estaba en tus brazos me ha enseñado que yo también lo voy a lograr, que en unas semanas también tendré a mi estrellita en brazos y que sea la puerta que sea por la que por fin logremos tocarnos, olernos, sentirnos… Será la mejor de todas porque el medio no es lo que importa si no lo que comunica.

Espero que no te moleste este post, en 140 caracteres es complicado agradecer tanto. Igualmente deseo que no os moleste a ninguna por hablar de un embarazo, de una bebe preciosa que nació ayer. También espero que sigas siendo ese fantástico espejo en el que mirarme en @mipitufinayyo y vivir de cerca esta nueva etapa de mamá realizada por fin.

Disfruta mucho de tu pequeña, es un milagrito maravilloso, una estrella polar a la que mi estrellita ha seguido.

By starlight... Art Print by Toinjoints

By starlight… Art Print by Toinjoints

UN GRITO SORDO DE AYUDA DE UNA COMPI

Hola preciosas, aunque este blog está abandonado desde marzo, por motivos que en otro post os comentaré.   Hoy vuelve a escribirse para ayudar a una compi que no tiene blog, es un lienzo en blanco que necesita para dibujar su historia. Hoy es Yoli, @ajdufyrjjjkk la que verbaliza sus problemas, esos que la han llevado a retirarse de nuestra querida #infertilpandy durante un tiempito, esos que la están hundiendo en un pozo en el que no consigue entrar la luz.

Yoli, espero que esto te ayude de alguna manera cielo, nada se pierde, cuando todo está perdido sólo se puede ganar.

Vamos a ello, le paso la palabra a una campeona a la que conocí en un café de los sueños de red infertiles, era una mujer con una sonrisa en la cara, con unas ganas locas de que su endometrio estuviera listo para recibir a sus chiquitines, con el brillo que da la esperanza a la mirada, no la veo desde entonces pero, espero que, pronto, pueda recuperarse.  Todo tuyo Yoli.

“Siempre recuerdo que los reyes magos me trajeron a mi marido.  Fue un 7 de enero, me enamoró.  Una de sus primeras preguntas fue: ¿piensas tener hijos? Yo sí quiero, no concibo la vida sin ellos.

increíble, ¿verdad? ¿Qué le iba a contestar? ¡CLARO QUE SÍ! Lo cierto es que esa parte de mi vida, mi vida fértil, la posibilidad de tenerlos la había dejado de lado.  Era un aspecto de mi vida que había cerrado, lo había dado por zanjado. Tenía ya 39 años y veía tan complicado encontrar a ese compañero de camino, encontrar ese pilar al que agarrarme, ese que me sostuviera la mano día a día, que di por muerta esa parte de mi.

La vida me sorprendió e hizo renacer esa parte olvidada en mi interior. Le había encontrado, y él sí mantenía ese trocito de jardín cuidado para que cuando encontrará a esa persona, entre los dos poder sembrar y recoger su bonito fruto. Me ilusioné, volví a ver posible mi sueño de tener una familia, ¡lo ibamos a lograr!

Nos casamos un 9 de marzo del año siguiente, no quisimos esperar más tiempo, queríamos ponernos en marcha ya, necesitábamos formar nuestra familia.  A los pocos meses de estar casados la regla se me retraso un mes y medio.  No era embarazo así que fui a mi médico, me realizó unas analíticas y me dijo que si queríamos tener hijos no debíamos perder el tiempo.  Rápidamente nos dirigimos a la consulta del ginecólogo, porque después de unos meses volvió a suceder, volvió a retrasarse el periodo sin ser embarazo.  El ginecólogo lo tenía claro, había que ir directamente a reproducción asistida sin dejar pasar más tiempo.  Lo cierto es que tener que llegar a reproducción asistida era algo que ya esperábamos, no nos sorprendió la derivación del ginecólogo pero, siempre escuchas casos de parejas que lo logran a los 40 y de manera natural y te preguntas lo mismo que todas, y por qué nosotros no lo hemos podido tener fácil como otros muchos, por qué por una vez en la vida yo no tenía suerte.  En fin, creo que es algo que todas las parejas se preguntan, más mayores, más jóvenes, ese  y por qué nosotros siempre asoma.

Llame a mi seguro médico y me mandaron a una clínica a la fue fui.  Me hicieron analíticas hormonales y me dijeron que estaba bien, jajajaja.  Que me harían 3 IA primero y luego ya FIV. Tenía un 10% de probabilidad a mi favor y pensé que ese médico me estaba tomando el pelo.  Cambiamos de clínica, el biólogo me dijo que debía ir a ovodonación, temía la baja reserva ovárica.

Lo acepté, quería ser madre a toda costa, no costó nada decirse por la OVO. Comenzamos  el primer tratamiento con mucha ilusión, con alegría y desbordados de esperanza.  A mi marido le habían hecho un seminograma, estaba bajo pero entraba dentro de parámetros, estaba bien. Así que con los óvulos de una donante y el esperma de mi marido conseguimos nuestros pequeños embriones. Llego el momento de la transferencia, ¡qué nervios!  Menuda beta espera se venía encima… Los nervios, el trabajo, cuidar a mi madre con Parkinson (soy hija única, no hay ayudas, tiene que estar atendida por mi), el trabajo de mi marido que hace que esté toda la semana fuera… Todo contra lo que luchar era poco para lograr mi sueño, ser MAMÁ. Llego el momento de la verdad, NEGATIVO. Horror, todo se desmorona, pero ¿por qué? Me había estado cuidando con la comida, en el trabajo no cogía pesos, mis compañeros me ayudaban para liberarme de esas tareas… ¿Por qué no había funcionado?

Buscando las respuestas, en la clínica nos dijeron que estuviéramos tranquilos que se volvería a intentar y se conseguiría.  No me habían quedado embriones congelados, así que vuelta a empezar con unos óvulos frescos de donante. La ilusión volvió a renacer.  Yo no paraba de pensar ahora sí, esta es la definitiva, va a funcionar, estaba profundamente convencida y así se lo hacía saber a mi marido.  estábamos muy ilusionados pero, qué ilusa fui, de nuevo otro NEGATIVO.  Esta beta espera fue peor, tuve dolores, hormonalmente estaba fatal, super alterada, lloros, enfados, etc.

Volví a consulta, esta vez ya sola.  El ginecólogo dijo que debíamos hacer una prueba al esperma de mi marido, no creían que hubiera nada pero, por descartar, había que hacerla. Le hicieron una fish, yo luche por que se me hicieran unos análisis para mi de coagulación y factor leive V, etc.  Lo conseguí, pero cuando fui a buscar la prueba de mi marido, sorpresa, su semen estaba alterado. Podría ser la causa de nuestros negativos.  ¿Y ahora qué?  ¿Por dónde seguir? Menudo dilema.  Fuimos los dos a consulta, nos explicaron que podíamos intentarlo de nuevo con los gametos de mi marido o, si no, ir a ADE (adopción de embriones).  Qué día más duro.  Salimos de la consulta sin dirigirnos la palabra, estuvimos sin hablar toda la tarde, supongo que esas noticias cuesta tanto digerirlas que no da para más la cabeza. La decisión se la dejé a él, yo ya había renunciado a mi genética desde el primer momento y sabía que para él era muy difícil tomar ese camino, renunciar a su carga genética requería tiempo para procesar el duelo. Pasaron los días, seguía esperando su decisión.  Un día me llamó por teléfono y me dijo que  él quería volver a intentarlo pero con su esperma… No se hable más, vamos a por el último intento, tiene que funcionar pensé.

Con la decisión tomada, llamé a la clínica y vuelta a empezar con la tercera ovodonación.   Pensaba, esta sí, esta es la última, a la tercera va la vencida… Entre tanto, me avergüenza reconocer que dejé de pagar recibos de luz, agua, gas, comunidad, etc.  TODO lo fui invirtiendo en este sueño.  TODO invertido, jugado a una carta, a la del positivo que no llega.  TODO… lo emocional, lo físico, lo económico… TODO hipotecado para nada pues llegó el tercer negativo.

Me han cortado la luz (eso ya está solucionado), el gas (lo necesito como el comer porque yo me ducho con agua fría, no hay problema pero mi madre está enferma, es dependiente, no puedo tenerla así), me estoy jugando un matrimonio feliz porque la vida no para de ponernos obstáculos y no puedo saltarlos todos.

Mi marido parece que ya ha logrado penar su duelo genético, ya es consciente de que o es una ADE (adopción de embriones) o es nada.  Me dijo adelante pero, a parte de las deudas de los suministros tengo pendiente un pago de 750€ a la clínica, sin saldarlo no podremos empezar con la ADE a la que dedicaré mi paga extra y lo que consiga ir ahorrando estos meses.

Os cuento todo esto porque sola no puedo, porque necesito el gas como el comer, porque necesito saldar la deuda con la clínica, porque necesito gritarlo y desahogarme y, porque, necesito ayuda.

Me da vergüenza pedirla, siempre he podido tirar para adelante pero me ha sobrepasado, espero que nadie se enfade, nadie lo tome a mal.

Muchas gracias por leer mi historia, por dedicarle estos minutos a estos años tan importantes y devastadores de mi vida.”

Bueno chicas, esta es la historia de Yoli, necesita un poquito de ayuda.  Ayuda sea del tipo que sea, la que pueda económica será inmensamente bien recibida por ella, la que sea emocional también, la que pueda darle alguna idea de como seguir adelante, de donde conseguir ayuda para lo más inmediato, la que pueda difundir su historia para llegar a más personas… AYUDA en definitiva.

Este es su número de cuenta: 2085 0122 90 0330631585

Gracias por vuestro tiempo, cualquier cosa contactar con ella en su Twitter @ajdufyrjjjkk

Pero por qué es tan difícil

Desde el día 27 de febrero estoy inyectandome.  Dosis indicadas por los ginecologos 225 de Pugeron y 1 vial de Menopur.

El primer día fue horroroso, temblaba como nunca, ver las agujas ya me pone nerviosa así que tener que clavarmelas fue… indescriptible.  Una se me fue al suelo, menos mal que no se rompió y sólo con cambiarla a una limpia solucionado. ¡Qué desastre soy!

Segundo día, 28 de febrero, todo fue mucho mejor, más tranquila. Seguía sin bajar del cuarto de hora para los dos pinchacitos pero sin montar un cristo, sin tirar nada, sólo con la indecisión inicial.

Tercer y cuarto día, 1 y 2 de marzo, mejorando poquito a poquito. Menos miedo y rozando los diez minutos. ¡Oleee está hecho!

Miércoles  3, una caca de día, tenía analítica a las 7:30 para los niveles de estradiol y vuelta a consulta para revisión ecográfica a las 12.  Dios, qué nervios tenía encima. La verdad es que todos estos días he intentado estar concienciandome de que es muy complicado, que mi respuesta, según aseguraban los médicos, no sería buena, pero joder yo pensé que iban a responder mejor.

Llegas a consulta y te pregunta el gine de turno que cómo estás, pues nerviosa, cómo voy a estar, nerviosa por ver si respondo o no al tratamiento.  Te dice que pases, desnuda de cintura para abajo, vamos a por la ecografía.  El no decía nada, es que ni contaba. Dios qué está pasando, el corazón me iba a mil. Al sentarme otra vez delante de su mesa, me dice que va muy, muy lento, que vuelva el viernes 6, que A VER si se ve algo entonces. Nooo, me quiero morir, aguanté dentro de consulta como pude, cogí las indicaciones para estos tres días y al abandonar la sala de espera ya no podía más, a llorar.  Joder, ya lo sabía.  Sabía que iba a ser jodido pero tenía un hilito chiquitito, chiquitito de esperanza al que seguir agarrandome.  Después de ayer sentí que me tiraban de mi hilín para arrebatarmelo, para no poder seguir agarrandome a nada más. Cada vez que pienso en ello me pongo a llorar, ahora mismo recordandolo, no puedo evitarlo.  Joder necesito un milagro.

El estado anímico es una gran putada, o lloro o estoy cabreada pensando en la panda de gilipollas que han visto análiticas durante estos dos años de busqueda natural y no han visto nada.  En la gilipollas de la médico que teniendo delante un espermograma de sólo 700.000 espermatozoides y lentos te dice que estas regular.  ¿Regular? ¿Perdona? El regular de ahora es el antiguo muy mal, va a ser eso.  ¿Cómo no dices que sin una ICSI es prácticamente imposible tía?  Pienso también en todos esos fantásticos ginecólogos a los que fui y no vieron problema alguno a todas esas analíticas y en los dos maravillosos endocrinos que me controlan TODOS los niveles hormonales cada 3-4 meses por el tumor hipofisario y no vieron esa mínima reseva ovárica.  Se pueden ir todos al infierno, desde el cariño, pero se pueden ir a…

Al final, la que está jodida soy yo, el señor de la casa lo lleva de otra manera, a veces no lo entiendo.  No entiendo por qué no le duele como a mi. No entiendo por qué no se agobia como yo.  No entiendo que no sea capaz de ver que yo estoy sufriendo… Al final, sólo se que me siento perdida, que no se para donde tirar, que no tengo ganas de nada, que ya no me rio como antes, que no disfruto las cosas que desde hace un tiempo este problema está agotando mis pilas y no se dónde ni cómo recargarlas.  Bueno, he encontrado un cargadorcito hace unos días en la #infertilpandy.  He leido milagritos como el de @estelaysuluna que me dan ánimos, he visto con la fuerza que toda esta pandy lucha y sigue adelante y eso me carga un poco las pilas para continuar.  Pero hoy, hoy estoy jodida.  Quiero que sea viernes ya y que se obre el milagro.

 

Mañana vuelta a consulta. ¡Nervios!

Los inyectables están en la nevera… la verdad es que lo he metido todo dentro menos el antibiótico que ya estamos tomando.  Mañana vuelvo a consulta, supongo que me dirán qué tengo que empezar a pincharme.  Mañana, también, harán otra puñetera eco para ver… ¿qué?  La regla no me ha venido todavía, dejé la pildora el domingo, ¿qué verán mañana en la eco?  Porque las otras dos ecos de diciembre y enero confirmaron la baja reserva, y me las hicieron en los primeros días del ciclo.  ¡No entiendo nada!  y pregunto poquísimo porque salgo tan nerviosa de consulta que se me va la voz, el pensamiento y la vida poco a poco.  Dios, qué complicado es todo esto.

Aunque yo no pregunto, el viernes pasado, cuando me dieron las recetas de toda la medicación a comprar, nos pasaron a otra consulta con una enfermera majísima y ella me estuvo explicando cómo pincharme.  Debía de estar blanca como su bata, porque la pobre me miraba con una carita.  Me dan pánico las agujas, no consigo mirar nada mas que al techo o a una pared cuando entro a extracciones de sangre, cuando me tumbo en la  silla del dentista cierro los ojos para no abrirlos hasta que no me dice que ha terminado. Va a ser muy complicado lo de pincharme, espero que el señor de la casa me ayude.  Aún tengo que ver el DVD que me dieron, que como va de pinchazos voy retrasando por la grima que me da. ¡Soy un desastre!

Mañana consulta, que no se me olviden las autorizaciones firmadas, de congelar me dijo la gine el viernes pasado que me olvidara, que nosotros casi seguro que no teníamos nada para congelar… Que a ver si lograbamos estimular los ovarios, que sobreviviera alguno a la microinyección y si alguno sobrevivía que evolucionara bien para poder llegar a transferencia. Eso son ánimos, sí señor.

Cruzando los dedos, los brazos, las piernas y hasta los ojos me despido.  Hay un porcentaje muy bajo de éxito pero, a alguien tiene que salirle bien, ¿por qué no iba a ser a nosotros?

Besos gordos

 

Me presento

Hola, me voy a presentar, soy Noa (pseudónimo porque sigo dentro de mi armario particular).  Yo, al igual que tantas, he estado siempre “cuidandome” para no quedar embarazada.

Tomé la pildora durante unos 10 años, al dejarla tuve problemas para volver a reglar, estuve más de un año sin tener la regla.  Al ir de ginecólogo en ginecólogo y que todos recomendaran volver a tomarla, yo me negé porque si antes de haberla estado tomando todo era regular por qué ahora, al dejarla, todo eran desarreglos.  Al final di con una gine que me dijo “tu vas a tener la prolactina alta”.  Me hice los análisis y sí, estaba alta, así que o tomaba la pildora o tomaba Dostinex que era exclusivamente para bajar esos niveles.  Me decanté por la segunda opción, Dostinex.  Se regulo el ciclo y pensé que ya estaba todo OK.

Con los mese volvían a aparecer los síntomas, vuelta a ciclos irregulares y vuelta a la desaparición del periodo.  De nuevo analítica y Dostinex… Este ciclo de desajustes, de meses sin reglar se ha estado repitiendo durante más de 8 años.  Al final, en una revisión en la seguridad social en la que no estaba el ginecólogo titular que solía atenderme sino una ginecóloga joven muy maja, deciden que es mejor descartar un tumor en la hipofisis y realizar una resonancia para poder hacerlo.  Yo estaba super tranquila, no habría nada, después de tanto tiempo como iban a pasar así de mis sintomas, a recetarme de manera intermitente algo para regularlo si hubiera posibilidad de tener algo más.  Pues bien, me hice la resonancia, y cuando pase a por resultados, sí, había algo, tenía un tumor en la hipofisis que era lo que hacía que fuera tan irregular, que subiera la prolactina, que desapareciera el periodo, los dolores de cabeza… En fin, me asusté, pensé que podría tener problemas para tener niños pero, rápidamente, el ginecólogo dijo que no, que no habría problemas. ¡Qué ingenua!

Al encontrar el tumor en la hipofisis me derivaron al endocrino.  Él revisaba todas mis hormonas, en ningún momento vió problema para que quedara embarazada, de hecho le comentamos que estabamos buscando, hace dos años y medio de esto y tras realizar analíticas en días señalados no vió problemas.  Me tiro de los pelos porque incluso me dijo que me hiciera test de ovulación para tener claro cuándo debiamos poner más ganas… Nunca me salió la puñetera cara sonriente.  Según el endocrino hacía mal los test.  Los hacía bien.  Tras todo este tiempo buscando pasamos consulta en Reproducción asistida en nuestro hospital de referencia.  El ginecólogo que envío el dosier no vió nada, me resulta increible.  No se si les toca el título en una tombola y pasan a la siguiente y les dan plaza o que cojones pasa porque en la primera consulta en el hospital, al ver las analíticas, el espermograma y demás, lo primero que me dice el ginecólogo es que yo tengo la FSH por las nubes, que la reserva ovárica es mínima, y que mi maridín no tiene a penas espermatozoides y que los que hay son muy lentos. Menudo baño de realidad instantaneo, ibamos pensando que entraríamos en una lista de espera extensa, larga a rabiar, no importaba, yo estoy en el paro y puede no ser el mejor momento… Pues después de confirmar los dos diagnosticos, el 17 de diciembre de 2014 (un mes después de nuestra primera consulta), nos planifican un ciclo de FIV-ICSI para marzo de 2015.  Yo sólo pensaba lo mal que estabamos los dos para que no tuvieramos lista de espera por delante y las pocas esperanzas que nos están dando.  Pensar que jamás podré lograrlo me provoca una tristeza infinita.

Empezamos el ciclo en unos días, hoy, 23 de febrero de 2015, hemos empezado a tomar antibióticos los dos durante 7 días, tengo mi nevera llena de inyectables y… me da un miedo horrible empezar y perder el hilito de esperanza que me queda.

No se lo hemos contado a nadie, y yo tras estos meses necesito hablar, necesito llorar, gritarlo… por eso escribo este blog, es un diario angustioso de todo lo que esta por llegar o de un punto y final a una etapa.  Porque si no funciona la estimulación, no quiero llegar a la ovodonación.  Lloraré, gritaré, no se que pasará con nuestra pareja pero, con la ovodonación, tengo una barrera mental que en estos meses no he logrado echar a abajo.

Siento el tostón pero… me ha venido genial escribirlo.

Besos gordos!